Territorios

Sentencia T-009 de 2013

Accionante: Organización Nacional Indígena de Colombia - ONIC y Comunidad Arizona-Cupepe del pueblo Sikuani

Accionado: Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural e Instituto Colombiano de Desarrollo Rural INCODER

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¿Por qué es importante esta sentencia?

La Corte Constitucional ratifica el derecho a la propiedad colectiva de los grupos étnicos, así como el debido proceso para la titulación de los territorios y el reconocimiento de los resguardos.

La Sentencia legitima el derecho a la autonomía, autodeterminación y autogobierno de los pueblos indígenas y reconoce a la Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC como una entidad legal para actuar en nombre de los pueblos indígenas e interponer acciones de tutela para proteger sus derechos.

¿Cómo se originó?

En el 2012, la Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC, presentó una acción de tutela argumentando que la demora en la titulación y reconocimiento del resguardo indígena Arizona-Cupepe, estaba vulnerando el derecho fundamental de la comunidad a la identidad cultural y al debido proceso, lo que afecta el ejercicio de otros derechos.

Los accionantes solicitaron que se ordenara al Instituto Colombiano de Desarrollo Rural – INCODER y al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, la titulación inmediata del resguardo indígena Sikuani Arizona-Cupepe ubicado en el municipio de Cumaribo del Departamento del Vichada.

El Juzgado Veintinueve Civil del Circuito de Bogotá concedió, en primera instancia, la protección de los derechos y ordenó al INCODER, culminar el proceso de reconocimiento del resguardo indígena. La decisión fue impugnada por el INCODER.

En segunda instancia, la Sala Civil del Tribunal Superior de Bogotá revocó la decisión, manifestando que no se había cumplido con los requisitos necesarios para presentar la acción de tutela, pues la ONIC no había presentado una prueba que acreditara su existencia y su legitimidad como representante de la comunidad Sikuani Arizona-Cupepe.

La estrecha relación que los indígenas mantienen con la tierra debe de ser reconocida y comprendida como la base fundamental de sus culturas, su vida espiritual, su integridad y su supervivencia económica.

Corte Interamericana de Derechos Humanos – CIDH

Fotografía: Clara Isabel Arroyave

¿Qué le sucedió a la comunidad Sikuani Arizona-Cupepe ?

De acuerdo con el relato del presidente de la Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC, en la década de los 70 se presentó en la región de la Orinoquía, el desplazamiento forzado hacia el sur del río Vichada y Venezuela, de las comunidades Sikuani de Cupepe, Casanare, Tsejulia, Tojibo y Siasiapa. En los años 80, estas comunidades regresaron a su territorio ancestral.

En 1998, la comunidad Sikuani Arizona-Cupepe, con la ayuda del personero de Cumaribo, inició los trámites ante el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria – INCORA, para la titulación de su territorio como resguardo.

En el 2007, el INCODER realizó una visita a la comunidad Arizona-Cupepe para recoger la información y los insumos sociales y culturales necesarios para la realización del estudio socioeconómico.

En el 2008, el INCODER entregó a la Dirección de Etnias del Ministerio del Interior y de Justicia, la información para que continuara con el trámite de constitución del resguardo.

Al 2012, año en que se interpuso la acción de tutela, el resguardo no había sido titulado.

¿Qué derechos fundamentales se consideran vulnerados?

Para la Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC, la demora en la titulación y reconocimiento del resguardo estaba vulnerando los derechos a la identidad cultural, la propiedad colectiva, la vida digna, la salud y al debido proceso de la comunidad Sikuani Arizona-Cupepe. Señalaban además, que también se afectaban otros derechos como el de la educación, ya que no se asignaban docentes al resguardo y la comunidad no tenía acceso al sistema general de participaciones como resguardo indígena.

Al momento de presentar la tutela, argumentaron que el tiempo establecido por el INCODER como válido para los estudios socioeconómicos, estaba a punto de cumplirse, por lo tanto, si no se constituía el resguardo de forma inmediata, los estudios socio jurídicos ya no serían válidos, con lo que el proceso de constitución se demoraría varios años más.

Nuestra mayor necesidad es que nos titulen el territorio ancestral para asegurar nuestra sobrevivencia, sin la tierra no somos nada y, si tenemos tierra tenemos conuco (terrenos para cultivar) y si hay conuco tenemos plantas, animales, frutos silvestres, medicinas, árboles de madera para fabricar artesanía y también, tener un ambiente con recursos como agua, aire y todo lo necesario para vivir.

Comunidad Sikuani

Fotografía: Clara Isabel Arroyave

¿Qué respondieron las entidades involucradas?

El Ministerio del Interior y el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural solicitaron ser retirados del proceso, argumentaron que lo que se solicitaba no era parte de sus competencias sino del INCODER.

La Defensoría del Pueblo manifestó que no tenía conocimiento de denuncias relacionadas con la situación. Por esa razón, requirió información a otras entidades seccionales, que reportaron situaciones recientes de vulneración de derechos colectivos de otras comunidades Sikuani asentadas en el municipio de Cumaribo, Vichada. Ninguna de estas situaciones estaban relacionadas con los hechos de la tutela en cuestión.

El Instituto Colombiano de Desarrollo Rural – INCODER respondió que no había fundamentos legales o prácticos en la demanda contra ellos, pues para la titulación de un resguardo, intervienen otras autoridades del Estado. Explicó las etapas que había adelantado para la constitución del resguardo en cuestión, acorde con los lineamientos del decreto 2164 de 1995.

Para ellos, la acción de tutela no aplicaba en este caso, pues se podían acudir a otras vías judiciales y administrativas y no estaba probado el riesgo inminente de vulneración de un derecho fundamental.

¿Qué dice la Sentencia T-009 de 2013?

Para pronunciarse sobre la vulneración de los derechos a la comunidad Sikuani Arizona-Cupepe, la Corte Constitucional analizó el derecho al territorio y a la propiedad colectiva de los pueblos indígenas.

La sentencia hace referencia a la diferencia entre el derecho a la propiedad colectiva de los pueblos indígenas y el derecho a la propiedad privada. Revisa el marco normativo internacional y nacional, y las decisiones previas sobre la protección especial de la propiedad colectiva, como garantía para preservar la identidad cultural y étnica de las comunidades indígenas.

Reitera además, que la definición de territorio de los pueblos indígenas y tribales es diferente de la visión occidental del mismo término. El territorio, las tradiciones y los ritos relacionados con la tierra, son fundamentales para el desarrollo de la cultura y la supervivencia de los pueblos indígenas. Es allí donde ejercen sus usos, costumbres y sus actividades ancestrales y de supervivencia, lo que genera un fuerte vínculo con su entorno. La tierra no es un objeto de propiedad sino un elemento del ecosistema con el que interactúan. Por esto, la propiedad de la tierra no se asume de manera individual sino colectiva.

Para las comunidades, el concepto de territorio es dinámico y comprende todo espacio que es actualmente imprescindible para que un pueblo indígena acceda a los recursos naturales que hacen posible su reproducción material y espiritual, según sus características propias de organización productiva y social.

Roberto Balza Alarcón. Tierra, territorio y territorialidad indígena.

Fotografía: Clara Isabel Arroyave

Se amplía el concepto de territorio de las comunidades étnicas a nivel jurídico, para que comprenda no sólo las áreas habitadas, sino también las áreas de las actividades culturales, económicas y del ejercicio de su autodeterminación como pueblos.

Dice la Sentencia que, para la protección efectiva de los derechos al territorio y a la propiedad colectiva de las comunidades indígenas y tribales, el Estado debe reconocer el concepto de territorio como dinámico, legitimar los territorios colectivos en los que las comunidades desarrollan su cultura y proyectos de vida, y garantizar su participación en la toma de decisiones sobre los mismos.

En la Sentencia de revisión de tutela 009 de 2013, la Corte Constitucional reconoce que los derecho de los pueblos indígenas sobre el territorio incluyen:

  • El derecho a la constitución de resguardos en territorios que las comunidades indígenas han ocupado tradicionalmente.
  • El derecho a la protección de las áreas sagradas o de especial importancia ritual y cultural, incluso si están ubicadas fuera de los resguardos.
  • El derecho a disponer y administrar sus territorios.
  • El derecho a participar en la utilización, explotación y conservación de los recursos naturales renovables existentes en el territorio
  • El derecho a la protección de las áreas de importancia ecológica
  • El derecho a ejercer la autodeterminación y autogobierno.
  • Destaca el derecho de las comunidades al debido proceso administrativo para hacer efectivo el reconocimiento de su territorio.
  • Hace énfasis en la necesidad de que la administración actúe de manera diligente y sin demoras injustificadas cuando se trate del reconocimiento y titulación de los resguardos.
  • Protege el derecho a la propiedad colectiva de las comunidades indígenas sobre los territorios que han ocupado ancestralmente, ya que estos son un elemento esencial para la preservación de las culturas y valores espirituales de los pueblos, y contribuye a garantizar su subsistencia física y su reconocimiento como grupos culturalmente diferenciados.
  • Legitima el rol que tiene la Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC, en la protección de los derechos fundamentales de las comunidades y reconoce su autoridad para presentar acciones judiciales en nombre de los pueblos indígenas.

La sentencia señala el riesgo inminente de exterminio de la comunidad Sikuani, desde el punto de vista cultural, en razón al desplazamiento forzado y desde el punto de vista físico, debido a la muerte violenta de sus integrantes por el conflicto armado que vive la región. Dice la Corte que el Estado debe protegerlos y garantizar el ejercicio de sus derechos. La Corte aclara que no se puede concebir a la comunidad indígena sin su tierra, ya que sin una delimitación clara de su territorio, no pueden dar una organización política y jerárquica a la comunidad de acuerdo a su cultura y su participación política no se hace efectiva.

Se concluyó que el proceso del resguardo ante el INCODER, estaba tomando demasiado tiempo en ser resuelto, 14 años a la fecha de la sentencia, afectando los derechos de la población. La Corte reconoció que el INCODER le estaba vulnerando el derecho al debido proceso a la comunidad Sikuani Arizona – Cupepe y, como consecuencia de esto, estaría lesionando los derechos fundamentales a la vida digna, la identidad cultural, la autodeterminación de los pueblos indígenas, al territorio colectivo y a ser beneficiarios de recursos para garantizar salud y educación a la población.

Se revocó el fallo de segunda instancia y se ordenó al INCODER continuar con el proceso de reconocimiento del resguardo Sikuani Arizona-Cupepe, tomando las medidas preventivas necesarias, para no agravar la situación de la ocupación del territorio por parte de terceros. Se le pidió a la Entidad realizar el estudio socioeconómico y constituir el resguardo en un plazo máximo de seis meses, además de entregar copias de todas las etapas del proceso a la Sala Séptima de Revisión de la Corte Constitucional.

Se solicitó a la Defensoría del Pueblo y la Procuraduría General de la Nación que acompañaran y vigilaran el proceso para evitar que se dilatara nuevamente.

¿Qué conceptos son clave en la Sentencia T-009 de 2013?

La ampliación a nivel jurídico del concepto: territorio para las comunidades indígenas. En éste, se tiene en consideración lo que el territorio representa para la permanencia, supervivencia y desarrollo político, económico y social de la comunidad, de acuerdo con su cosmovisión y tradiciones.

La protección especial del derecho a la propiedad colectiva, debido a la relación especial que las comunidades indígenas y tribales tienen con el espacio físico que habitan. Para ellos el territorio no constituye un objeto de dominio sino un elemento del ecosistema con el que interactúan. Por esto, la propiedad de la tierra no se ejerce de manera individual sino colectiva.

La titulación de tierras como un derecho propio de las comunidades indígenas. Se reconoce que existe un proceso para constituir los resguardos y que el Estado debe garantizar que se realice de forma debida y que se respeten plazos razonables para su culminación.

Se reitera la importancia del derecho a la autonomía y autodeterminación de los pueblos indígenas que implica reconocer la libertad que tienen los mismos, para dar orden y dirección a la vida en sus comunidades, de acuerdo con sus creencias y valores, determinando sus propias instituciones e instrumentos para ordenar su comunidad.

Resumen en lenguas indígenas

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